El poder de una idea: La aventura de una vida
20/03/2025
En el corazón de Colombia, donde la diversidad geográfica se entrelaza con la riqueza cultural, nació un proyecto que transformaría la vida de cientos de niños, niñas, jóvenes y adolescentes. Este proyecto se extiende desde la selva amazónica del sur hasta la península de la Guajira en el norte, abarcando también los llanos orientales y la costa Pacífica.
Todo comenzó con un encuentro entre el equipo del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y la Asociación de Instituciones de Educación y Formación para el Trabajo (ASENOF). En este marco de colaboración, se estableció un propósito común: desarrollar un proyecto que cerrara brechas y promoviera la esperanza, así como el poder transformador de la educación y el deporte, bajo el nombre de “Sueños en Movimiento”.
De esta manera, cobraron vida los diplomados “Desafío Futsal” y “Los Juegos que nos unen”, impactando a un total de mil setecientos setenta y dos (1.772) niños, niñas, jóvenes y adolescentes. Este esfuerzo contó con el respaldo de 32 instituciones y más de 100 operadores del ICBF, alcanzando cifras históricas para un proyecto sin precedentes y logrando un impacto nacional inigualable.
El inicio de este proyecto representó un desafío significativo para el equipo de ASENOF. Al hablar de los kits y uniformes de futsal, entendían que, más que simples herramientas necesarias para la práctica, simbolizaban la oportunidad de perseguir los sueños de cientos de jóvenes. Este proyecto tenía como objetivo impactar en la formación más allá de la práctica y los entrenamientos; se trataba de desarrollar competencias blandas como el trabajo en equipo, la resolución de conflictos y la resiliencia. Una fuente de guía e inspiración fue el libro “El once ideal”, que resaltaba habilidades tan importantes en el deporte como en la vida misma.
Conscientes de la importancia de preservar las tradiciones y de promover el arte a través del deporte, los bates y raquetas de madera incluidos en los kits fueron elaborados con esmero. Cada pieza fue parte de un ritual que comenzó con el secado de la madera y culminó en el tallado que les daba forma. Ya nos imaginábamos las pinturas y dibujos que adornarían cada kit. Los uniformes reflejaron los colores de cada región del país y se personalizaron con los nombres elegidos por cada participante. Cuidamos cada detalle, desde el empaque hasta la entrega en la puerta de cada operador, cumpliendo así con las expectativas de cada uno de ellos.
Mientras este proceso se desarrollaba, Ana Carolina, una niña de 12 años del Amazonas, preguntaba emocionada:
"¿Cuándo llegarán los kits?"
Edwin David, un joven de 15 años de Cundinamarca, no podía contener su emoción:
"¿Vamos a tener uniformes?"
La respuesta de los docentes era un entusiasta: "Sí, todo eso y mucho más." Con el pasar de los días, estos jóvenes no solo aprendían nuevas habilidades deportivas, sino que también forjaban amistades, desarrollaban confianza en sí mismos y descubrían el verdadero valor del trabajo en equipo.
A medida que el proyecto avanzaba, las fronteras entre regiones comenzaron a desvanecerse. Era como si toda Colombia se hubiera unido en un gran abrazo de hermandad, en torno a un mismo ideal: “Sueños en Movimiento”. Lo que realmente importaba era el camino recorrido, las lecciones aprendidas y los lazos forjados.
La historia de “Sueños en Movimiento” es una narración de sueños hechos realidad y es solo el comienzo de un camino lleno de posibilidades. en el siguiente video, te invitamos a sumergirte en esta historia y a descubrir el impacto que ha tenido en Colombia.
Te invitamos a ver el video
Proyecto Sueños:
la iniciativa del ICBF y el emotivo encuentro de Caterine Ibargüen con 84 jóvenes
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